Al fin llegó el anciado día, no podría decir que no me alegra en cierta forma que la mascota adorada de mi abuela haya desaparecido de manera “sospechosa”, dado que el médico le advirtió que ya no podía vivir con ella, no vayan a pensar que la hice desaparecer yo… no no no no no, aunque…. errr…; a la vez me da cierta pena verla a mi abu buscando desesperadamente una y otra vez debajo de la cama como si el dichoso perro fuera a aparecer de manera mágica y sobrenatural, “Claro abu está debajo de la pelusa….!”. Si bien es cierto yo no me llevaba bien con el perrito desdichado, eso no sería causa de hacer que salga a la calle y tirarle unas cuantas piedras a modo de aullentarlo, NO PARA NADA!

Pero bueno las cosas pasan por algo y no contaba con que el perro conocía la casa ya que nunca sale de ella, así pasaron como 4 horas de pena, llanto, rabia y aceptación, hasta que apareció “todo sucio” en palabras de mi abuela, claro que siempre para así… y bueno no me queda más que volver a escribir esta tarea — que ya la habia marcado por cierto como “Realizada Satisfactoriamente” — en la agenda pero ahora con un gran recordatorio en rojo sangre: “PRIORIDAD MAXIMA!!!”.

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